Viven en Indonesia se lo conoce como Dragón de Komodo. Puede medir hasta
• En el siglo XVII había eruditos que los consideraban tan reales como el lobo o el oso. Muchos de ellos se ocuparon de anotar sus características los clasificaron en el grupo de las serpientes. La palabra griega drakon, de la que deriva
• Sus correrías son el centro de cuentos y leyendas que llegaron hasta nuestros días envueltos en magia, misterio y fascinación. Pese a la nutrida literatura que se ocupa de ellos, los zoólogos no tienen pruebas de su existencia. Y tal como ocurre con el unicornio, las gárgolas, el monstruo del lago Ness, Piegrande y el Nahuelito, en la provincia argentina de Río Negro, forman parte de es galería de figuras míticas que "sobreviven" pese a todo,
Ajeno a las llamaradas de los Lung, el Varanus Komodoensis -un lagarto que puede llegar a los
Fue descubierto en 1915 -relativamente tarde en comparación con otros hallazgos del mundo animal- y enseguida lo vieron como la encarnación de aquellos irascibles Lung. Por eso, tal vez, lo llamaron dragón. Para los zoólogos, en cambio, es apenas un animal en peligro de extinción, que pertenece a una de las 18 familias en que se dividen los lagartos, reptiles terrestres del orden de los saurios. Pero lo respetan. Lo encontraron en la época de
. Así, el Varanus conservó y disfrutó las bondades del anonimato por unos años más. Recién en 1926 el norteamericano Douglas Burden organizó una expedición para desenmascarar los secretos de la pequeña y misteriosa isla. Con verdadera avidez científica encaró las costas recortadas y transitó el suelo pedregoso hasta encontrarlo. Y allí estaba, como una postal de
.
• Lo primero que les sorprendió a sus "descubridores" fue verlo comer. Pocos pudieron resistir la escena, uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza. El ensañamiento con su presa resulta perturbador. La enorme mandíbula, en verdad, siempre parece jadeante y dilatada. Y su lengua bífida, amarilla, completa el panorama de terror.
• Para los científicos, esa mandíbula y esa lengua bífida guardan secretos que intentan desentrañar desde hace años. El doctor Don Gillespie, veterinario del zoológico de El Paso, Texas, Estados Unidos, es uno de los máximos expertos en este tema. Desde hace varios años realiza estudios bacteriológicos en los dragones de Komodo y los resultados que obtuvo son sorprendentes. Analizando su saliva encontró alrededor de 60 bacterias, 54 de ellas patógenas (es decir, que provocan infecciones). Lo raro fue también que ninguna de ellas pertenece a una especie nueva; son todas viejas conocidas: por lo general siempre participan en la putrefacción de cualquier animal muerto. El doctor Putra Sastrawan, experto que trabaja en Indonesia, casa de los dragones de Komodo, no está estudiando específicamente la saliva pero aporta datos sobre las costumbres del animal. Se sabe, entonces, que cuando los dragones
Lo primero que les sorprendió a sus "descubridores" fue verlo comer. Pocos pudieron resistir la escena, uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza. El ensañamiento con su presa resulta perturbador. La enorme mandíbula, en verdad, siempre parece jadeante y dilatada. Y su lengua bífida, amarilla, completa el panorama de terror.
• Para los científicos, esa mandíbula y esa lengua bífida guardan secretos que intentan desentrañar desde hace años. El doctor Don Gillespie, veterinario del zoológico de El Paso, Texas, Estados Unidos, es uno de los máximos expertos en este tema. Desde hace varios años realiza estudios bacteriológicos en los dragones de Komodo y los resultados que obtuvo son sorprendentes. Analizando su saliva encontró alrededor de 60 bacterias, 54 de ellas patógenas (es decir, que provocan infecciones). Lo raro fue también que ninguna de ellas pertenece a una especie nueva; son todas viejas conocidas: por lo general siempre participan en la putrefacción de cualquier animal muerto. El doctor Putra Sastrawan, experto que trabaja en Indonesia, casa de los dragones de Komodo, no está estudiando específicamente la saliva pero aporta datos sobre las costumbres del animal. Se sabe, entonces, que cuando los dragones
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados